La palabra soberanía o soberano, proviene del Latín, por medio de la palabra "superanus", respecto de la cual, el prefijo "super" significa "encima de" o "mas de", y el sufijo "anus" significa "perteneciente a", "procedente de" o "relación a", todo lo cual, en conjunto, conforman un significado etimológico como el que sigue: "La soberanía se refiere a alguien (el pueblo) que tiene la autoridad por encima de todo lo demás"

La soberanía, es el derecho que tiene un pueblo, a elegir a las personas que serán sus gobernantes, el derecho a elegir sus propias leyes, y también el derecho a que el territorio que los contiene, les sea respetado. Este conjunto de derechos indiscutibles son con los que, a través de ellos, le damos significado a la palabra: "soberanía", y que representa los derechos que alguien nos concede, pero también, el derecho que se tiene frente a ese alguien. O sea que, aunque tengamos por ley soberana, el derecho a transitar libremente por el territorio nacional, el de poder elegir libremente a las personas que gobernarán el país, también, nuestra soberanía pasa por el derecho reciproco, o sea, el que parte desde el pueblo, hacia aquellos gobernantes. Digamos que la soberanía, mas que un derecho, es el "Poder" que se le ha concedido democráticamente al pueblo, sobre su territorio, sus leyes y sus gobernantes, pero también a sus propias obligaciones con todo lo anterior. El pueblo es, al mismo tiempo, una especie de soberano y súbdito, debido a que, a partir del pueblo se crea y a la vez se recibe soberanía, según lo explicado mas arriba.
Pero, ¿de que manera podríamos concebir a la Soberanía Tecnológica?